Uso y abuso de antibióticos

Carlos Contera, veterinario y presidente de ASEMUCE

¿Cuánto tiempo le queda a la producción de piensos compuestos con antibióticos adicionados al propio alimento? La oleada de presión legislativa que impulsan los países escandinavos parece haber remitido en tiempos de crisis económica. La ordenada producción animal actual, los periodos de retirada claramente exigidos y la vigilancia de estas prácticas han frenado –de momento- los impulsos de los verdes en Alemania y de los socialdemócratas suecos, finlandeses y demás movimientos radicales ecologistas.

En cunicultura, la adición de medicamentos con receta comenzó en los años ochenta, paralelamente a la restricción de aditivos y promotores de crecimiento. La enteropatía y la lucha frente a bacterias enteropatógenas ha sido la coartada para la inclusión de uno, dos, tres y hasta cuatro antibióticos simultáneos en los llamados cocktails del engorde. Los veterinarios especialistas han hecho de los antibióticos una herramienta consustancial al sector; incluso al dictado de los ganaderos se ordenan mezclas medicamentosas múltiples, sin filtro, sin resistencia. El temor a la explosión de bajas en la granja lleva a medidas poco prudentes. Las soluciones medicamentosas vía pienso se topan luego con tratamientos al agua, unas veces complementarios y otras veces causantes de disbiosis duraderas sin remedio. ¡Hasta los piensos de retirada se solicitan con protección antibiótica!. Estas prácticas no han trascendido, por fortuna, pues escandalizarían al consumidor. Estamos jugando con fuego.

Es la hora de los probióticos en piensos. La biotecnología se ha desarrollado mucho en medicina humana y en aplicaciones para ganadería. La conquista de los medios naturales de prevención debería ser un mensaje de todo nuestro sector, especialmente en los mataderos, mayoristas y organizaciones de la producción… Pero Intercún sigue a lo suyo. ¿Cómo puede ser que los mataderos propongan alimentación libre de grasas animales, mientras soportan piensos medicados en todo el programa? Las especies animales de abasto ya han recurrido a las múltiples armas biotecnológicas, incluso encareciendo el producto final a la espera de retornos técnicos, seguros, saludables y productivos. Gracias a la biotecnología, se puede producir más leche; se previenen las micotoxicosis; se reducen las bajas en primeras edades; se combaten las coccidiosis sin elementos químicos ni antibióticos; se incrementa el crecimiento de los animales; se alarga la duración de la canal; se mejora la fertilidad; se mejora la inmunidad y se alarga la vida del animal de producción. Está demostrado.

Al contrario de lo que se piensa, los probióticos salen más a cuenta. He visto cebaderos que han tomado la base de tratamientos biotecnológicos rayando mortalidades del uno por mil diario en bajas y de forma sostenida. Tras la concentración de la oferta, ha llegado la escalada de precios de los laboratorios. Afrontar el reto de la producción con elementos biotecnológicos es más barato, aunque requiere conocimiento en la aplicación, los efectos llegan por acumulación de los principios activos y con medidas simples de adaptación en el manejo. Hoy día los piensos con dotación prebiótica y probiótica son eficaces y permiten ahorrar en la ración respecto a las dietas ultramedicadas. Significa responder al reto de la producción de carne sana, fresca y con futuro.