Tejerina y la extensión de norma

Carlos Contera, veterinario y presidente de ASEMUCE

En el sector se barruntaba que la mejor solución a una postrera designación de Arias Cañete como candidato europeo, podría ser que corriera el escalafón de Agricultura. La señora García Tejerina ha llegado al cargo sin hacer ruido y con la complacencia mayoritaria de los profesionales.

Cuando llega la derecha al gobierno, repite ministro de Agricultura y unifica la cartera. Los casos de García Baxter, Lamo de Espinosa, Arias Cañete. Cuando alterna la izquierda, tiende a disgregar la cartera de medio ambiente y pone dos peones donde debería gestionar un alfil. Los ministros de agricultura que nos suenan son como los árbitros de fútbol, los recordamos con dos apellidos. Son ministros repetidores, pero nunca hemos tenido ministros brillantes, ni ministerios innovadores, ni potentes. Las ayudas europeas se han convertido en el principal asunto del ministerio. Uno tras otro, todos se han volcado a la agricultura, dejando a los ganaderos como los hermanos pobres y sin remedio de la cartera.

Un día diferente para la ganadería española fue la pasada asamblea anual de FEAGAS, la federación de ganado selecto, a la que acudió la ahora flamante ministra con un discurso de apoyo decidido, con estilo de participación y un verbo sin altibajos que dio confianza a los representantes de las ganaderías selectas españolas. Pasado un tiempo, los gestos no se recuerdan y los ganaderos esperan más acciones pro-ganado del Ministerio.

La señora Tejerina va a pasar a los anales históricos de su ministerio por su regulación de los productos del cerdo ibérico, con tres etiquetas. Ha sido rápida en su elaboración, apenas dos años. Y brillante en su difusión. Su trabajo le ha costado. La he escuchado en la radio de Lumbreras explicar con precisión la categorización, a primerísima hora de un fin de semana. En el conejo, un sector tan pequeño debería ser fácil de liberalizar para esta destacada economista agraria y su equipo. Les está faltando el impulso político -que ahora puede recuperar por autoridad- para modernizar la sociedad rural española con mercados de proximidad y mataderos en granja.

El Ministerio acaba de anunciar periodo de alegaciones a lo que será la extensión de norma en el conejo. El texto de Intercún es el sueño del grupo. Promovido por los mataderos, pasó adelante con la sorprendente unanimidad de los productores. Parece un gol por la escuadra. Tejerina lo publicará sin poner reservas a un futuro amenazado. Algunos productores han denunciado el juego de fronteras entre el vivo que sale y las canales que entran. Queda reducido a anécdota. El telón de fondo es lo más preocupante. El proyecto de extensión de norma es una desviación para el futuro de la cunicultura y nos aleja del modelo profesional familiar para acercarnos a las integraciones. Nos aleja de la calidad para entregarse a la cantidad. La extensión de norma exigirá cuotas por ley a los cunicultores para que a la postre las gestionen los grandes mataderos. Será un delito para el cunicultor escamotear los céntimos que ahora obtienen rango de ley.

La extensión de norma cobija bajo un nombre opaco una derrama de euros obligatoria para los cunicultores de todo nuestro país. La promoción de los mataderos reunidos la pagan los cunicultores. Los mataderos aplicarán su estilo. Ese que pretende convertir la carne de conejo en carne de pollo. El estilo de Belén Esteban. Así que, por arte de Bozano, dos mujeres tan diferentes se reúnen en un mismo proyecto: Tejerina con la ley y Esteban con la televisión.