Reconocimiento oficial de las razas cunícolas de España

08/11/2013

La Asociación de Seleccionadores y Multiplicadores Cunícolas de España, ASEMUCE, presentó en junio de este año, al subdirector general del ramo, D. Arnaldo Cabello, la documentación para obtener la aprobación y oficialización de las dos razas cunícolas españolas: el Conejo Pardo Común Español y el Gigante de España ante el Ministerio de Agricultura. Ambas razas fueron presentadas al público en el marco de FIGAN, la feria ganadera de Zaragoza con un estand en colaboración con FEAGAS. El pasado 26 de septiembre tuvo lugar la reunión donde se mostró el expediente de aprobación y oficialización de ambas razas ante la Comisión Nacional de Coordinación para la conservación, mejora y fomento de razas ganaderas. Cabe destacar que ASEMUCE comenzó en 2011 dicho procedimiento a partir de los patrones raciales de D. Ramón Crespo (Gigante de España) y el patrón racial redactado por  D. Carlos Contera para el Pardo común.

Según las agrupaciones raciales de conejo Antiguo Pardo Común Español y Gigante de España estudiadas en el informe  “Caracterización fenotípica de las poblaciones de conejo Antiguo Pardo Común Español y Gigante de España para su reconocimiento como raza” llevado a cabo por el Dpto. Producción Animal, de la Universidad de Córdoba, presentan una variabilidad algo elevada en sus medidas morfométricas, ofrecen un grado de armonía de su modelo morfo-estructural medio y se diferencia significativamente entre ellas y en ambos sexos. Por todo ello, hay que considerar que desde el punto de vista morfológico, faneróptico y morfo-estructural, ambas agrupaciones raciales constituyen dos poblaciones definidas e independientes, con características propias de dos razas distintas.

A lo largo de la historia, España ha sido reconocida como “Tierra de Conejos”, y sin embargo, tiene prácticamente desaparecida su población autóctona. Cuando los navegantes mediterráneos llegaron a la Península Ibérica descubrieron un abundante animal para ellos desconocido. Denominaron a aquel territorio ‘tierra de conejos’. Los conejos ya se criaban en corrales –leporarias- cuando los romanos llegaron a Hispania. Las rutas religiosas de la Edad Media permitieron su difusión y explotación en los patios y huertos de los monasterios. A partir de aquellas poblaciones primeras, surgieron las diferentes razas actuales. De este modo, El conejo Pardo Común de España es la raza más antigua de todos los conejos del mundo y seguramente la menos evolucionada. Este tipo de conejo destaca por su rusticidad, aptitud maternal y discreta reproducción aunque bien alimentado, puede mantener niveles de productividad cercanos a los 7 u 8 gazapos nacidos por parto.

El conejo Pardo Español –para mejor definición el ‘Antiguo Pardo Español’- es un conejo de tipo eumétrico con formas redondeadas aunque sin masas corporales exageradas. Tiene una piel no muy carnosa y su pelaje es corto y basto. Su cabeza es fuerte y ligeramente alargada con ojos bien abiertos y laterales con un color que tiende al negro o al castaño oscuro. Las orejas son fuertes, carnosas aunque no demasiado pilosas y llevadas en V. Su capa es pardo, con diferentes variaciones de pelaje a rojizo oscuro u ocre grisáceo. El tono del pelaje es uniforme a excepción del vientre y la parte inferior de la cola más claros tendente a blanquecino. La raza de conejo Pardo Común Español destaca por ser buena productora de carne y piel. Su carne es apreciada en platos tradicionales como la paella valenciana, el arroz con conejo de Murcia y otras modalidades, donde además se aprecia el uso de su sangre. Es un conejo tradicional en áreas litorales y continentales con un delicioso sabor de la carne, canal equilibrada y con poca grasa. En las últimas décadas se ha visto reducida su población, desplazado por conejos de tipo moderno, albinos e híbridos, aunque su pujanza reproductiva lo mantiene en algunas explotaciones familiares del Sureste español (Comunidad Valencia y región de Murcia), Andalucía, Galicia, Asturias, Santander y algunas localidades de Aragón y Castilla. También se encuentran ejemplares en Portugal.

El Conejo Gigante de España está siendo usado en producción industrial como macho para inseminacion artificial de excelentes resultados. Se caracteriza por su gran rusticidad, crecimiento, su capacidad de adaptación, alta transmisión de sus caracteres de pigmentación y ojo negro y su resistencia, caracteres todos ellos complementarios en la mayoría de los genotipos comerciales modernos. Es apreciable su justiciada en cuanto a variedad de alimentos. Además, el Conejo Gigante de España aporta una buena productividad en base a la elevada prolificidad de la raza, con 8-10 nacidos vivos por parto, hembras muy maternales, ganancia media diaria superior a 40 g. Su índice de transformación y calidad de la carne, le hacen adecuado para producciones comerciales.

Se trata de una raza hipermétrica, convexa y longilínea. Son conejos voluminosos, macizos y de formas redondeadas. Llaman la atención por tener ojos grandes de color pardo oscuro, pero sin matiz de negro absoluto. Las orejas tienen su característica forma ‘de cuchara’, grandes, anchas, muy rectas. El color aceptado hoy es de capa parda, en leonado rojizo o gris, sin manchas blancas o negras. El conejo Gigante de España es la raza de mayor tradición y repercusión productiva existente en España hasta la llegada de las razas medias y los híbridos comerciales. Fue difundido en los años cuarenta y cincuenta por los CENSIRA. Es el resultado de los trabajos de D. Ramón Crespo hacia 1910 orientados a una mejora y aclimatación del conejo Gigante de Flandes sobre la base del conejo Común Español.

La explotación del conejo Gigante de España está dirigida principalmente a la producción de carne, basada en una elevada calidad de la misma y al buen rendimiento de la canal. Gracias a la buena prolificidad de las hembras y un alto peso de la canal hace que esta raza sea excelente productora de carne. Además, las canales del Gigante Español presentan en general mayores longitudes y anchuras que las de los híbridos y su calidad organoléptica es superior. El reconocimiento internacional como raza del Gigante de España tuvo lugar en 1921 en París. Existen conejares tradicionales que lo explotan como recurso familiar de carne. Esta raza se selecciona y se vende para el cruce industrial donde la raza nacional sirve de macho cárnico. Actualmente, su cría en pureza se ve reducida a varios núcleos activos diseminados por la Península.

Carlos Contera

Veterinario. Presidente de ASEMUCE